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Robot: sin amenaza y con oportunidad

Como ya he mencionado en otros artículos, la robotización es imparable y pone en jaque al 47% de los empleos actuales, susceptibles de ser robotizados, con su consecuente impacto social.

Mencionaban el otro día en un artículo, como una joven pareja de Shanghái utilizaba para el equipamiento de su nueva casa dos robots: un aspirador tipo Roomba y otro menos común que limpia ventanas, espejos y superficies con baldosas, llamado el Cop Rose.

“Ahora lo sacamos cada dos o tres semanas y no hay más que comparar las ventanas del vecino con las nuestras para ver que funciona”, explicaba uno de los miembros de la pareja china. Está llegando ya a Asia, el equipamiento de las casas comienza a normalizar el tinte tecnológico. Es más limpio no el que más limpia o menos ensucia, sino el que se compra el artículo de última tecnología. Hasta los dichos están evolucionando.

La aparición de nuevas profesiones

La automatización de todo, la limpieza es un ejemplo, pone ya en riesgo la estabilidad de ciertos puestos de trabajo, y es que las máquinas son una alternativa a, por ejemplo, los aumentos salariales. Pon solución da a un botón.

Mencionaba esta semana también a los robots repartidores de una cadena de comida rápida. Todo está cambiando. Sin embargo, en este contexto, es fácil quedarse anclado en lo que ya conocemos, y no visualizar el abanico de posibilidades que se nos abre ante nuestros ojos.

Tal cual están desapareciendo algunas profesiones, llama la atención la aparición de nuevos puestos especializados que antes no existían. Y es que, en los últimos años también han nacido nuevas ocupaciones que solucionan problemas relacionados con las nuevas tecnologías y su aplicación a nuestro día a día.

El arqueólogo digital y el diseñador de órganos

Pero no es menos cierto que la robotización es una gran oportunidad tanto para los empresarios visionarios, como para la aparición de nuevos e innovadores puestos de trabajo.

Es cuestión de poner el apellido digital a cualquier profesión tradicional, y de ahí surge la oportunidad. Me llaman la atención, por ejemplo, los arqueólogos digitales que se han convertido en imprescindibles para borrar la información que pueda dañar la imagen de los usuarios, así como para investigar en contenidos que han quedado perdidos en la Red.

Hablemos también de las oportunidades que generará en medicina la aparición del diseñador de órganos. Es decir, especialistas en bioimpresión 3D capaces de fabricar estructuras complejas como huesos, cartílagos y hasta órganos.

Todo tiene dos caras: desaparecen unos, aparecen otros. Demos al botón del progreso, pongámonos las gafas y evaluemos desde otra perspectiva.