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Cuatro pensamientos positivos para mejorar la sociedad

Mientras mis compatriotas y familiares catalanes dedican un increíble esfuerzo y tiempo a separarse de España, el mundo está viviendo una de las mayores revoluciones tecnológicas de la historia. Yo soy de la opinión de que por encima de las ideologías y los sentimientos está el progreso y el bien de la humanidad. Los seres humanos tenemos la obligación de mejorar nuestra sociedad y el entorno, sin perjudicar a los demás.

Para contribuir al progreso humano no basta con ser inteligente, ingenioso o bien conectado: Todos estos son factores que desempeñan un papel importante, pero no son las verdaderas fuerzas motrices de la innovación disruptiva. Estimular el cambio positivo en el mundo también requiere de ciertas mentalidades y maneras de pensar.

 

Aquí, cuatro que nos permitirán dejar una huella positiva en la humanidad:

Curiosidad y pensamiento crítico

Una de las tragedias de nuestro sistema educativo es que no nutre nuestra innata capacidad de asombro: La curiosidad es un motor poderoso para generar nuevos conocimientos y fomentar la innovación. Es mediante la canalización de un sentido infantil de temor sobre el mundo que realmente podemos imaginar algo aún mejor; y eso se hace cuestionando cómo hacemos las cosas en el mundo de hoy en vez de aceptarlas como son.

A menudo son los niños los que cuestionan los aspectos fundamentales de nuestras sociedades modernas: ¿Por qué tenemos dinero? ¿Por qué vamos a la escuela? ¿Por qué tenemos un gobierno? Si se cultivan estas preguntas, podremos plantear críticas inteligentes de nuestro mundo de hoy.

Por ejemplo, ¿son nuestros sistemas financieros globales la única y mejor manera de intercambiar transacciones? ¿Es nuestro sistema de educación actual apto para el propósito? ¿Cuál es la forma más justa de implementar una democracia? Hacer preguntas -y preguntar las acertadas- es la base del pensamiento crítico.

Se necesita una poderosa curiosidad, pensamiento crítico e imaginación para imaginar alternativas radicales a cómo hacemos las cosas en el mundo de hoy y luego ser inspirados para ejecutarlas.

 

Optimismo Inteligente

Nada productivo vendrá del optimismo ciego y de la ignorancia de algunas de las realidades brutales de nuestro mundo: El optimismo inteligente consiste en ser optimista sobre el futuro basándonos en la razón y la evidencia. Se trata no sólo de reconocer que nos enfrentamos a retos constantes, sino también de abarcar nuestro potencial como especie para resolverlos.

En los últimos 100 años, hemos visto un aumento del 100% en el promedio de la esperanza de vida humana. Hemos aumentado nuestro acceso a bienes y servicios, información, educación, transporte y medios de comunicación, entre otros.

Sin embargo, nuestros cerebros están diseñados para prestar una desproporcionada atención a las malas noticias. Hay una ventaja evolutiva en estar alerta a las amenazas a las que nos enfrentamos. Las agencias de noticias saben esto perfectamente; de hecho, los estudios demuestran que las malas noticias superan por 17 a las buenas.

Al igual que informamos sobre las noticias negativas importantes en el mundo, también debemos seguir destacando los logros de la humanidad. ¿Cómo pueden nuestros jóvenes crecer creyendo que pueden ejercer un impacto positivo en el mundo, si las noticias están sugiriendo lo contrario? Como dijo Carl Sagan: “Por todos nuestros fracasos, a pesar de nuestras limitaciones y falibilidad, los seres humanos somos capaces de grandeza”.

 

Toma de riesgos

Pavimentar un nuevo camino para la humanidad tiene un costo: la ejecución de una idea radicalmente perjudicial es un riesgo. Sin embargo, ser un tomador de riesgos estratégicos es una valiosa habilidad. No se trata sólo de hacer algo radical, sino de abrazar la incertidumbre, salir de la zona de confort y hacer algo que cumpla con la gran misión de la empresa o de tu vida, incluso si las probabilidades no están a favor de uno.

La toma de riesgos eficaz implica la identificación de estrategias que puedan mitigar los riesgos, como la construcción de un sistema de apoyo de aliados o la preparación para cualquier desafío previsible que se avecina. Un aspecto crucial de la toma de riesgos es también abarcar el fracaso y redefinir los intentos fallidos como retrocesos temporales, en lugar de ser el fin de nuestros sueños como lo conocemos. En palabras de Elon Musk: “Si las cosas no fallan, no estás innovando lo suficiente”.

 

Pensamiento disruptivo

En vez de mirar para hacer una ganancia del 10% o la mejora en un producto o una idea actual, el pensamiento disruptivo implica el multiplicar por 10. Este pensamiento permite ideas radicales, atrevidas y disruptivas en oposición a mejoras incrementales. Se trata de un cambio a gran escala de la civilización.

 

Se trata de tener un impacto positivo en el mundo

En última instancia, el objetivo es utilizar estas mentalidades como catalizadores del progreso humano. No se trata sólo de crear un producto o generar beneficios, sino también de resolver un problema y tener un impacto positivo en las vidas humanas. Según Peter Diamandis, un multimillonario no debe ser definido por la cantidad de dinero que hace, sino por ser alguien que impacta en la vida de mil millones de personas. Se trata de hacer las preguntas correctas, de ser inteligentemente optimista sobre el futuro, de asumir riesgos y de mantener una perspectiva disruptiva.

Deseo catalán, español, europeo y ciudadano del mundo que el conflicto con mi amada Cataluña pase a un segundo plano, para que trabajemos todos juntos en construir una sociedad más unida y preparada para los retos del futuro. Se lo debemos a nuestros hijos.

 

*Fuente: SingularHub