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Innovación

Music Branding

Music Branding

De todos los sentidos el oído es de los que más nos emocionan y transmite. A todos nos emociona la música, nos transporta y hace que brotan emociones irrepetibles. ¿Quién no tiene una canción especial que nos recuerda momentos mágicos? La música es un sector muy potente y ha sabido adaptarse a las nuevas tecnologías.

Los derechos mundiales recaudados para los creadores han alcanzado un nuevo récord histórico de 9.200 millones de euros (10.100 millones de dólares) anuales, lo que representa un alza del 6% respecto al año anterior, según las últimas cifras dadas a conocer hoy por la Confederación Internacional de Sociedades de Autores y Compositores (CISAC).

En el sector de la música, los autores, compositores y editores de música han visto crecer las recaudaciones en un 6,8%, alcanzando los 8.000 millones de euros (8.900 millones de dólares) ayudados por el 52% de incremento de los ingresos digitales.

Por su parte, las obras audiovisuales y literarias también aumentaron sus recaudaciones, mientras que los ingresos procedentes de las artes visuales y las obras dramáticas disminuyeron levemente, según la SGAE.

El poder de la música es tan grande que incluso se ha prohibido hace unos años en el Maratón de Nueva York, en la que los organizadores lo consideran “doping psicológico” el hecho de correr con música, con el ánimo de reducir los incidentes durante la carrera. Lo cierto es que, pese a ello, no ha sido aplicada todavía en Nueva York. Cabe destacar que Jennifer Goebel fue descalificada en octubre de 2009 por correr con música en un maratón de Wisconsin.

El efecto del ‘Music Branding’

Cabo preguntarse sin embargo, si la música es tan poderosa ¿por qué hay tan pocas marcas o empresas con su propia banda sonora? Esto se denomina ‘Music Branding’: una técnica de comunicación englobada bajo el marketing de experiencias y sin ser percibida como publicidad, basada en la creación de contenido de entretenimiento musical, tanto a nivel online como offline, y de acciones de patrocinio cultural musical, con la finalidad de conectar con el público y de generar un sentimiento de identificación y fidelización hacia la marca.

Probablemente el ejemplo más recordado es el plan B de Ballantines en España. Esta campaña ante todo tuvo una plataforma digital y se convirtió en poco tiempo en un éxito impulsado por el éxito del primer single creado para este fin: Lead the Way. Además contó con el apoyo de la emisora los 40 principales, que se convirtió en su emisora oficial, además de conseguir apoyo de la Cadena Cuatro, cuando el programa El Hormiguero le reservo un espacio al proyecto cada semana.

Gracias a esta campaña, Ballantines logro ascender en el top 20 de asociación con la música, pasando de un puesto 85 al 20 y ha logrado superar a marcas de peso como Cacique, Dewards, o Brugal.

Me atrevo a pronosticar que con las nuevas tecnologías y generaciones de consumidores y empleados, veremos cada vez más marcas asociadas a músicas propias, para enamorar a empleados y consumidores. De hecho, me sorprende que no haya muchos más casos de éxito con la potencia de técnica y gran talento de músicos y compositores que tenemos en nuestro país.