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Smart Cities: Las ciudades del futuro

En los últimos decenios, el mundo ha experimentado un crecimiento urbano sin precedentes. Según Naciones Unidades, cerca de 4000 millones de personas, -el 54% de la población mundial-, vive en ciudades y, según las proyecciones, ese número aumentará hasta aproximadamente 5.000 millones para 2030. Vivirán en las llamadas Smart Cities.

La rápida urbanización conlleva enormes dificultades, como el creciente número de habitantes de barrios marginales, el incremento de la contaminación atmosférica, la insuficiencia de los servicios básicos y la infraestructura, y el crecimiento urbano incontrolado y no planificado, que también aumentan la vulnerabilidad de las ciudades a los desastres.

Planificación y opciones de gestión para smart cities

Se necesita mejorar la planificación y la gestión urbanas para que los espacios urbanos del mundo sean más inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

  • La proporción de la población urbana que vive en barrios marginales de países en desarrollo cayó del 39% en 2000 al 30 en 2014.
  • La recogida y la gestión seguras de los desechos sólidos constituyen uno de los servicios ambientales urbanos más cruciales. Según datos de ciudades de 101 países, entre 2009 y 2013 el 65% de la población urbana disponía de servicios municipales de recogida de desechos.
  • La contaminación atmosférica es un importante riesgo para la salud ambiental. En 2014, 9 de cada 10 personas que vivían en ciudades respiraban aire que no cumplía las normas de seguridad establecidas por la Organización Mundial de la Salud.

Por ello, las ciudades son el escenario clave donde abordar los retos globales de desarrollo sostenible.

Las smart cities en el resto del mundo; Asia, África y Europa

Mientras el resto del mundo, principalmente Asia y África, continúa urbanizándose, en Europa este proceso está llegando a un punto de estabilidad tras siglos de evolución de sus ciudades. Este proceso las ha dotado de unas características particulares en términos de densidad, tamaño y distribución. Dichas particularidades han permitido a las ciudades europeas lograr un alto índice de calidad de vida y ser referencia a nivel mundial en su modelo de ciudad urbano.

Pero Europa se enfrenta a sus propios retos para lograr que sus espacios urbanos continúen siendo un referente y, sobre todo, para que sus ciudadanos no pierdan calidad de vida, en un escenario definido por un cambio en el perfil demográfico derivado de una población envejecida y cada vez más diversa, una reciente crisis económica que ha ahondado en la polarización de su sociedad, una economía mundial en la que ha perdido liderazgo y, ante todo, una ciudadanía más informada y demandante que exige nuevos servicios en un marco de presión presupuestaria.

A día de hoy, cuando se habla de ciudades inteligentes casi todo el mundo asocia ese concepto con la tecnología pero, en línea con los últimos planes europeos y nacionales, creo que es necesario un enfoque basado en retos, centrado en la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos, donde la tecnología ejerce el papel de facilitadora de soluciones para esos retos.

Los retos del futuro para las smart cities

Los retos más relevantes a afrontar son:

  • Retos sociales para ser una ciudad diversa y cohesionada que ejerza de espacio de encuentro sin distinciones de origen, creencias, rentas o edad.
  • Retos económicos para una ciudad flexible e inclusiva, con una economía especializada e innovadora y una gestión efectiva y eficiente de los medios públicos.
  • Retos medioambientales, logrando ciudades verdes y sanas que hacen frente al cambio climático, son sostenibles y combaten la pobreza energética desde una movilidad sostenible y un consumo responsable de los recursos.
  • Retos urbanísticos, cuya superación dé lugar a una ciudad compacta y atractiva, que es accesible para todos, provee de conectividad digital y está estrechamente conectada con su territorio.

Si bien estos retos son comunes a todas las ciudades, cada una deberá determinar sus prioridades y enfrentar sus desafíos particulares.

Las cinco características que definirán la ciudad digital

La digitalización es un habilitador clave para lidiar con los retos de las ciudades, aportando nuevas formas de afrontarlos. El impacto que tiene la tecnología varía en función de las características propias de cada reto.

La Ciudad Digital es un ecosistema de servicios por y para el ciudadano, definido por cinco características:

  • Centrada en los ciudadanos, siendo la mejora de la calidad de vida el motor de cada iniciativa y, para ell,o ofrece servicios personalizados, inmediatos y proactivos, al mismo tiempo que apoya a empresas y startups.
  • Es horizontal en la gestión tanto de sus servicios como de los datos, e interactúa con el ciudadano de manera integrada y omnicanal.
  • Actúa como catalizadora de iniciativas, permitiendo la colaboración entre administraciones, de estas con la empresa y del propio sector privado.
  • Está conectada con sus edificios y elementos internos y también con el territorio al que pertenece, integrando sus necesidades e información.
  • Es flexible, adaptándose sus soluciones a las necesidades y capacidades de cada municipio, accesible así a todos ellos.

Pero el camino para llegar a ser una ciudad digital no es fácil. Es necesario contar con una visión clara, elaborada e implementada junto a ciudadanos y trabajadores, un modelo de servicios y un marco normativo preciso y apto para la colaboración público-privada y la innovación, y es imprescindible compartir experiencias, conocimiento y recursos entre ciudades y territorios.

Fuente: The Digital City at the Service of the 21st century citizen by Minsait