Climatestrike: La huelga mundial en defensa del planeta

El movimiento social para preservar el planeta ha empezado a despertar, con la movilización de miles de personas en más de 150 países. Estos huelguistas climáticos exigen el fin de la era de los combustibles fósiles, que provocan tal deterioro de nuestro clima y una polución descontrolada.

Siempre he opinado que la revolución social, que ha de establecer un nuevo orden financiero y político en el planeta para preservar nuestro mundo y solucionar los grandes retos de la humanidad, se desencadenará cuando la población se revele contra el sistema y sus dirigentes. Lamentablemente, por la vía del diálogo se ha demostrado que esto es imposible, pues científicos y expertos de todo el mundo llevamos años denunciando las fallas del sistema, sin respuestas contundentes por parte de nuestros dirigentes. Naciones unidas (ONU) y sus planes de mejora del planeta (ODS/SGS), son un tímido avance, pero con pocas probabilidades de éxito de aquí al 2030.

Cambio-climatico-Clima-Angel-BonetSin embargo esta semana ese movimiento social ha empezado a despertar. En más de 150 países se han movilizado miles de personas, huelguistas climáticos, exigiendo el fin de la era de los combustibles fósiles, que están provocando de manera acelerada un deterioro de nuestro clima y una polución descontrolada.

Liderado básicamente por jóvenes, estos han despertado a gran parte del mundo con sus poderosas huelgas escolares de Fridays For Future por el clima. Ahora, millones de adultos se están uniendo en una gran ola que iniciará una acción renovada en todo el mundo. La urgencia de la crisis climática requiere un nuevo enfoque y una respuesta justa centrada en los derechos humanos, la equidad y la justicia.

Los organizadores estimaron que la participación fue de alrededor de cuatro millones de personas, en miles de ciudades y pueblos en todo el mundo. Era la primera vez que niños y jóvenes se manifestaban para exigir acciones climáticas en tantos lugares y en tantas cantidades alrededor del mundo. En Berlín, la policía estimó 100.000 participantes, con números similares en Melbourne y Londres. En la ciudad de Nueva York, la oficina del alcalde estimó que 60.000 personas marcharon por las estrechas calles del Bajo Manhattan, mientras que los organizadores estimaron el total en 250.000. Por docenas en algunos lugares, y por decenas de miles en otros, los jóvenes se manifestaron en ciudades como Manila, Kampala y Río de Janeiro, incluso un grupo de científicos se reunió en la Antártida.

Esta huelga ha supuesto un hito: Es la primera que niños y jóvenes se manifestaban para exigir acciones climáticas en tantos lugares alrededor del mundo.

“En este momento somos nosotros los que estamos marcando la diferencia. Si nadie más toma medidas, entonces lo haremos nosotros «, dijo a los manifestantes en Nueva York Greta Thunberg, la activista climática sueca de 16 años cuyas huelgas en Estocolmo han ayudaron a encender un movimiento global, y que la han convertido en la líder y viva imagen de este movimiento imparable. “Exigimos un futuro seguro. ¿Es realmente pedir demasiado?”

Ciertamente, esta no es la primera vez en la historia moderna que los jóvenes se han levantado en torno a una causa. Los jóvenes lideraron movimientos sociales contra la Guerra de Vietnam y por los derechos civiles en los Estados Unidos. Así, también, contra el apartheid y en el movimiento antinuclear global.

Cambio-climatico-3-Clima-Angel-BonetPero este movimiento climático juvenil es diferente, dicen quienes estudian las protestas sociales. En un momento de desconfianza en los políticos. Los niños, que por definición no tienen autoridad sobre nada, están impulsando cada vez más el debate. Usando internet, los jóvenes se organizan en todos los continentes como ninguna generación antes lo habían hecho. Y aunque sus enormes demandas para el fin de los combustibles fósiles reflejan las de los ecologistas más viejos, su movimiento ha capturado la adhesión de la opinión pública con mucha más eficacia. La gran diferencia con otros movimientos es que los jóvenes ven que su futuro está en riesgo hoy y las nuevas tecnologías les permite no solo organizarse de manera global muy rápida, sino también influenciar al resto de la opinión pública.

El Tsunami social por fin ha encendido la mecha, y espero ansioso que, de una vez por todas, los gobiernos pongan medida drásticas y radicales para parar la destrucción del planeta, promoviendo las empresas sociales, la economía circular y el respeto del medio ambiente,  por encima de los intereses económicos.

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