¿Cómo alimentar a un planeta hambriento?

Para 2050, se prevé que la población mundial supere los 10.000 millones de personas. Para mantener el ritmo del crecimiento de la población, las Naciones Unidas estiman que el suministro mundial de alimentos deberá aumentar un 50% sobre el volumen actual para satisfacer la demanda proyectada. Sin embargo, hay un pequeño problema: al mismo tiempo, el cambio climático amenaza al menos el 36 % de los cuatro grupos de cultivos más importantes (arroz, maíz, trigo y soja). Además de producir suficientes alimentos para una población cada vez mayor y eliminar la desnutrición, también tendremos que hacerlo de manera sostenible, reduciendo aproximadamente 13 gigatoneladas de emisiones de gases de efecto invernadero para frenar el cambio climático.

Para resolver este rompecabezas requeriremos de ingenio, inversión y algunos compromisos muy difíciles, al atentar al modelo actual económico y la obsesión por la rentabilidad a corto plazo. Es decir, solo con empresas y empresarios con compromiso por nuestro futuro como seres humanos y la tecnología, nos puede resolver este gran reto.

No existe una solución única para uno de los dilemas de oferta y demanda más complejos de la historia. Sin embargo, muchas innovaciones e iniciativas ya están disponibles, o en desarrollo, que colectivamente podrían contribuir en gran medida a alimentar a nuestro planeta hambriento. La Cumbre de Sistemas Alimentarios de la ONU de este año tiene como objetivo transformar la forma en que el mundo produce y consume alimentos, mientras que la estrategia de la UE busca la transición a un sistema alimentario sostenible al reducir el uso de pesticidas y fertilizantes, reducir el desperdicio de alimentos y repensar cómo se procesan los alimentos y su etiquetado.

Mientras tanto, dos de las economías más grandes del mundo esperan lanzar sus propias iniciativas. Las políticas propuestas por el presidente de EE. UU., Joe Biden, incluyen inversiones en agricultura de precisión y, en China, el presidente Xi Jinping ha esbozado un plan de desarrollo verde que podría incluir un reenfoque en la agricultura.

Si bien el apoyo del gobierno es fundamental, en última instancia, la industria agroalimentaria deberá reinventarse a sí misma a través de una variedad de soluciones. Por ejemplo, las soluciones de desarrollo de semillas podrían producir más alimentos a escala de formas más sostenibles. La innovación en semillas ha impulsado la mayor parte de las mejoras de rendimiento en los últimos 30 años, un patrón que probablemente continúe.

Vale la pena señalar que la innovación de semillas destaca como un área donde el beneficio y el compromiso entrarán en juego. Aunque las semillas genéticamente modificadas (GM) son una solución para producir alimentos sostenibles a escala, todavía existen preocupaciones sobre su uso, particularmente en torno al impacto de los cultivos GM en la biodiversidad.

La agricultura de precisión, que utiliza tecnología y datos para optimizar la eficiencia y la productividad de la agricultura, también puede ser la clave para obtener mayores rendimientos y un sistema alimentario más sostenible. Puede abarcar una amplia gama de enfoques, incluidos datos satelitales, drones, sensores, automatización y robótica.

Un inconveniente: los costos de la agricultura de precisión generalmente las hacen más adecuadas para granjas más grandes. Sin embargo, los esfuerzos para reducir el tiempo de recuperación de costos a menos de un año deberían ayudar a aumentar la adopción por parte de los pequeños y medianos agricultores.

Las mejoras en la producción de alimentos no se limitan a tierra. La acuicultura, mejor conocida por el término «cultivo de peces», podría satisfacer la creciente demanda de productos del mar, impulsada por el crecimiento de la población y el aumento del consumo de pescado per cápita. De hecho, la acuicultura ya suministra más de la mitad de todo el pescado consumido a nivel mundial.

A pesar de los productos proteicos bajos en grasa y la producción menos intensiva en carbono (en comparación con la carne de vaca, por ejemplo), la acuicultura no está exenta de problemas. Las prácticas sostenibles, como limitar el uso de antibióticos, usar alimentos más sostenibles y evitar el escape de peces criados en granjas, necesitan una adopción más amplia.

Sin embargo, en general, el mercado mundial de la acuicultura podría crecer a una tasa anual compuesta del 4% al 5% durante los próximos 10 años, alcanzando un tamaño de mercado de aproximadamente $310 mil millones para 2030, impulsado en gran medida por la demanda de los consumidores de Asia-Pacífico.

Si bien los segmentos destacados hasta ahora ofrecen el mayor potencial para aumentar el suministro de alimentos, de manera sostenible y a escala, es posible que los empresarios e inversores también deseen estar atentos a otras áreas, que incluyen:

Agricultura vertical:  el cultivo vertical, generalmente en un entorno controlado, no requiere pesticidas y utiliza mucho menos espacio y agua que la agricultura tradicional. Si bien está listo para crecer un 25 % anual durante la próxima década, este segmento puede estar limitado a cultivos de alto valor, como las verduras de hoja verde y las fresas.

Proteínas alternativas : las hamburguesas a base de plantas producen aproximadamente un 90 % menos de emisiones de gases de efecto invernadero y requieren un 99 % menos de agua que sus equivalentes de carne. Además, la última generación de hamburguesas sin carne incluso ha demostrado ser popular entre los carnívoros, expandiendo el mercado direccionable más allá de lo que tradicionalmente se había definido como solo vegetariano. Las leches alternativas, como la soja, la almendra y el arroz, comprenden otro segmento en crecimiento. Morgan Stanley estima que, en conjunto, la carne y la leche de origen vegetal podrían tener un valor de más de $ 80 mil millones para 2030.

Alimentos orgánicos y naturalmente saludables:  Es probable que los alimentos orgánicos, un alimento básico en muchos hogares, sigan creciendo; Morgan Stanley pronostica un crecimiento del 6% anual entre 2020 y 2030. Sin embargo, ambos podrían enfrentar limitaciones globales.

En conclusión, no hay alimentos para todos, y el modelo actual de producción no es sostenible, con lo que la industria de la alimentación ha de reinventarse por completo, introduciendo nuevas técnicas y tecnologías, y sobre todo tomando una concienca social y medioambiental, que redefina su propósito. Solo de esa manera las empresas del sector de la alimentación tendrán un futuro, solo convirtiéndose en empresa innovadoras de impacto social, ganarán esta batalla. Bienvenidos a la era de las “Growth Soul Companies”

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