El factor disruptivo líquido: el agua

Para entender las problemáticas mundiales, a la gente le gusta hablar en cifras. Es así como llegamos a los 1.500 millones de personas que trabajan en sectores relacionados con el agua, a que el 100% del empleo en el sector de la agricultura depende del agua, al 90% de dependencia del agua en el empleo del sector de la industria, o al de 40% del empleo en el de servicios. Y es que el 40% de la población mundial activa trabaja en agricultura, ganadería y pesca; y el 80% de los trabajadores de la industria del agua trabajan en operadores de instalaciones de abastecimiento de agua y aguas residuales, de acuerdo a datos de las Naciones Unidas.

Este pasado 22 de marzo, hemos celebrado el Día Mundial del Agua, pero ¿qué significa el agua para nuestra sociedad? Si lo pensamos, la respuesta es fácil. Lo es todo. Volvemos a caer en las cifras: dos tercios del agua del planeta es dulce y 663 millones de personas todavía carecen de acceso a agua potable, mientras que 2.400 millones de personas a los servicios básicos de saneamiento. Se cae fácil en la preocupación, pues garantizar el suministro de agua potable a las generaciones venideras es un reto que nos concierne a todos.

La innovación aplicada a los recursos hídricos

Como en todos los sectores, la innovación debe llegar también a proyectos de uso sostenible del agua y alternativas hídricas que permitan su reutilización, además de fomentar hábitos de consumo responsables para el largo plazo. Es el concepto de economía circular: mantener el valor de los recursos el mayor tiempo posible en uso gracias a su autosuficiencia de suministro.

Y es que, todo empieza hoy en día por la tecnología, lo disruptivo, la innovación, los avances, pero a veces no nos detenemos en los recursos más básicos, los que damos por sentado, y que resultan imprescindibles para vivir. El desarrollo sostenible es, y debe ser, la nueva brújula que marque el desarrollo de las próximas décadas. Y en este proceso de evolución el agua debe ocupar un lugar central, pues gestionada de manera eficiente y equitativa ayudará al fortalecimiento de los sistemas sociales, económicos y ambientales. Este compromiso que aboga por un futuro, y en el que todos podemos aportar nuestra gotita de agua.

Emprendimiento con el agua como protagonista

En este sentido el emprendimiento social, está dando proyectos maravillosos y han sabido ver en el agua un bien de la sociedad que crea un alto impacto económico, dada su escasez y su valor como bien de primera necesidad. Por ejemplo, os animo a comprar la marca AUARA  ‘El agua con valores’. AUARA es una empresa 100% social, que destina el 100% de sus dividendos a proyectos para llevar agua potable a personas que no la tienen.

Según la ONU, para 2050, al menos una de cada cuatro personas probablemente viva en un país afectado por escasez crónica y reiterada de agua dulce. Esto es claramente inadmisible, y todos debemos de pensar en soluciones y apoyar proyectos para frenar este gran problema de humanidad.

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