¿Invertir en valor o en impacto?

Aunque el lobo se vista de oveja, tarde o temprano se manifestará como lo que es en realidad. Los asesores financieros de medio mundo están aún asimilando el anuncio que ha realizado BlackRock, uno de los mayores fondos de inversión del mundo, en su última reunión de accionistas, donde afirma que invertirá menos en iniciativas con valor sostenible en el futuro porque son «más exigentes y demandantes».

Afirma que este tipo de inversiones «ya no son coherentes con los intereses financieros a largo plazo de sus clientes», cosa que no es de extrañar, a la vista de los últimos estudios que ya prevén un descenso la inversión en políticas ESG de las grandes empresas por los efectos de una futura recesión.

Es decir, en un momento donde el coste de la vida se ha disparado poniendo en apuros a la economía domésticas de miles de hogares, y el planeta sufre la peor ola de calor de su historia, las grandes compañías y los inversores deciden bajar su aportación a la sociedad y el planeta, por miedo a tener peores resultados económicos. ¿Dónde quedaron aquellas cartas que tanto impactaron a la comunidad inversora de Larry Fink? ¿Y los grandes planes de ESG de las compañías comprometiéndose a ser Carbon 0, entre otras muchas medidas?

“Cuando hay una tormenta los pajaritos se esconden, pero las águilas vuelan más alto”

Mahatma Gandhi

La triste realidad, es que estamos aún muy lejos de que la comunidad empresarial e inversora tomen consciencia real de su papel en la transformación urgente de nuestro modelo económico, que nos ha llevado a un deterioro del medioambiente casi irreparable, y una desigualdad social que no para de crecer, donde casi el 50% de la población mundial, no tiene ni el 3% de la riqueza global, y apenas tiene para sobrevivir.

Hay 300 millones de empresas en todo el mundo y manejan el 80% del capital del planeta, con lo que su capacidad transformadora es indiscutible. Pero él, su afán de enriquecerse a costa de los demás y el planeta, en un modelo «Neoliberalista depredador», nos está llevando a situaciones tan lamentables, como las que estamos viviendo.

Ahora es el momento de que las empresas y los inversores en mayúsculas, den un paso hacia delante, y redefinan su propósito en el mundo, situando el impacto social y medioambiental, en el centro de su estrategia, y el beneficio económico como una consecuencia de su buen hacer. No quiero decir con ello que se tenga que renunciar al beneficio o al crecimiento, todo lo contrario, hay que acelerarlos, siempre y cuando, estos sean fruto de un bien estar social.

Para ello probablemente hayamos de redefinir el significado de éxito empresarial, y cambiar muchos estereotipos, de personas y empresas, que han mal entendido el éxito. Una empresa exitosa es aquella que satisface una necesidad en el mercado a la vez que genera un impacto positivo en la sociedad y el planeta, su tamaño, beneficios o crecimiento, son indicares muy valiosos, pero nunca deberían ser calificado de exitosos, si la compañía no genera impacto positivo.

Esta recesión que se avecina, va a ser un «acid test» de todos aquellos que en los últimos años se han apuntado a la moda de salvar al mundo, a través de sus proyectos de inversión de impacto, planes de sostenibilidad o políticas ESG, pero en realidad no están dispuestos a renunciar a nada por ello. Que nadie se equivoque, crear un mundo mejor no es gratis, proteger al planeta de su degradación no es gratis, llegar a una sociedad equilibrada y justa no es gratis.

Mientras tanto desde UnLimited Spain, seguiremos con nuestro propósito de transformar las empresas en empresas de impacto social y medioambiental, como hacemos desde los últimos 15 años, sin mensajes grandilocuentes, ni aspavientos, simplemente haciéndolo a fuego lento, apoyando a más startups, colaborando con más empresas en mayúsculas, inspirando a más líderes desde nuestro Círculo de amigos, en definitiva y haciendo grande el ecosistema y este movimiento de «gente buena, buena gente». Y especialmente los próximos meses, donde pretendemos estar más cerca que nunca del activismo empresarial, para influir en más empresas y empresarios en dejar un legado, en trascender, en dejar un mundo mejor a nuestros hijos, es hacer frente a los tiempos difíciles de cara, mirando a los ojos a la recesión, y luchando por el bienestar de todos.

Cuida tus pensamientos porque se volverán actos. Cuida tus actos porque se harán costumbre. Cuida tus costumbres porque se formarán carácter. Cuida tu carácter porque formará tu destino. Y tu destino será tu VIDA”.

Mahatma Gandhi

Foto de Richard Dacker.

2 comentarios en «¿Invertir en valor o en impacto?»

  1. Las águilas, a veces, vuelan tan alto que pierden el contacto con el mundo real y cuando quieren volver a él, se dan cuenta que el consumidor, el cliente y la sociedad en su conjunto, ya no las quieren dejar anidar. También es responsabilidad de tod@s y cada uno de nosotr@s impulsar/ayudar a los pajaritos a capear el temporal (que indudablemente se avecina) y a las águilas a no subir demasiado (y que sean conscientes de que si suben mucho abusando de su enorme capacidad, no habrá sitio para ellas para anidar de nuevo entre nosotr@s).
    Gracias por la reflexión y por ponernos sobreaviso de cómo muchos quieren «bajarse de la moda», muestra de que para esos no era auténtica. ¡Tomemos buena nota!

    Responder

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