La información: el petróleo del siglo XXI.

Así de contundente se expresó el presidente de Telefónica, César Alierta, la semana pasada en la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras (Racef), donde acababa de ingresar como académico de número. No puedo estar más de acuerdo!

Echemos un vistazo de lo que ocurre a nuestro alrededor, cada minuto:

– Se suben 100 horas de vídeos a Youtube

– Se envían 204.166.667 correos electrónicos

– Hay 1.400.000 llamadas entre usuarios de Skype

– Google recibe más de 2.000.000 de consultas

– Los consumidores gastan 197.403 € en compras Web

– Se envían 300.000 tuits

– Se descargan 47.000 apps

– Se publican 27.778 nuevos post en tumblr.

– Se comparten  3.600 nuevas fotos en Instagram

– Hay 1.800.000 nuevos me gustan en Facebook

– Se crean 571 nuevas webs

– Se ven 20.000.000 de fotos en Flickr.

 

Qué locura! Y la gran pregunta es, ¿que estamos haciendo con todas esta información, más la que tenemos de nuestros clientes, en las empresas? Lo cierto es que poco o nada. En general las organizaciones están empezando a tomar consciencia de la importancia del BIG DATA, pero aún pocos lo ven como algo estratégico.

Desde hace casi 15 años, es un campo que me apasiona, incluso llegué a cofundar una consultora especializada en transformar la cantidad de información que hay en las empresas y en los mercados, para transformarla en conocimientos, y posteriormente en acciones que impacten en resultados, la cual revolucionó el mercado Español. Y sin duda hoy desde Indra, es una línea estratégica en la que estamos dando servicio a multitud de clientes. Pero lo cierto es que hay pocas compañías Españolas que se hayan dado cuenta de la importancia estratégica del BIG DATA, y su posible impacto en la cuentas de resultados.

Para los que no estéis familiarizados con el concepto, el BiG DATA es la capacidad de analizar mucha cantidad de información, para encontrar correlaciones, es decir, en las relaciones estadísticas que se establecen entre diversos valores de datos y que permiten descubrir patrones ocultos entre la marabunta de información disponible.

 

Hay infinidad de ejemplos, incluso en nuestra vida cotidiana:

  • El propio corrector de Google, que te autocorrige es uno de ellos, y acierta después de un motor de regalas predictivas sacadas de sus tres mil millones de consultas diarias.
  • Amanzon, consigue una tercera parte de sus ventas con recomendaciones personalizadas inteligentes, basadas en gente “como nosotros”
  • Wallmart descubrió al analizar su base de datos, que antes de un huracán en USA, no solo aumentaban las ventas de bricolaje, sino también las de Pop-Tarts, una marca de galletas dulces!. Ahora cuando se avecina una tormenta los coloca en las cajas registradoras.
  • La cadena amerciana TARGET, se adelantó al descubrir que la hija de un cliente estaba embarazada, al mandarle cupones descuento de ropa de bebé, dado el comportamiento de su hija en “buscar” por internet productos relacionados.

Sin duda esto no ha hecho más que empezar, y se está creando un gran mercado alrededor. Recientemente telefónica ha creado una nueva unidad de negocio “Telefónica Dynamic Insights” destinada a interpretar, analizar y vender datos anónimos y agregados de sus clientes… y detrás vendrán desde compañías eléctricas, bancos, Hospitales, etc….

¿Si somos capaces de perforar el suelo del antártico en busca de petróleo, que no haremos cuando la información tenga vez tenga más valor? Sino que le pregunten a Snowden o Assange…..

También hay aplicaciones muy espectaculares en el mundo de la medicina. Como anécdota esta el “Google flu” que predice la gripe que habrá en cada ciudad en base a las búsquedas relacionadas y las series históricas.

No me cabe duda que el próximo “rey midas” ya no vendrá de las redes sociales o internet, sino del mundo de la información inteligente. Mientras tanto vayamos dotando a nuestras organizaciones de inteligencia y talento analítico, ya que hoy en día las armas para la batalla comercial han cambiado.

 

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