La tecnología y su impacto en la crisis climática

Uno no es consciente de las consecuencias del progreso en el medio ambiente hasta que escucha activamente a los científicos y estudiosos de la materia. Ni siquiera nos imaginamos el impacto tan grande que tiene el simple hecho de subir un video a Youtube en la degradación del medio ambiente. Nuestro desconocimiento sobre el impacto de la tecnología en el medio ambiente, como en multitud de hábitos adquiridos, hace peligrar la subsistencia del ser humano en el planeta.

En su informe Lean ICT – Towards Digital Sobriety, publicado en octubre de 2018, The Shift Project recomendó la implementación de una serie de medidas basadas en una estrategia macroscópica destinada a hacer que la transición digital sea compatible con los imperativos climáticos y los recursos limitados del planeta. Lo que propone el estudio, es una estrategia de “sobriedad digital”, donde se prioriza las asignaciones de recursos entre los usos digitales para cumplir con las restricciones físicas y preservar las contribuciones sociales más preciadas de las tecnologías digitales.

“La ignorancia del progreso puede condenarnos a la autodestrucción”

Para comprender la necesidad de tal consideración, es importante conocer las conclusiones del informe con respecto a la huella ambiental agregada de las tecnologías digitales a escala global (Figura 1): las tecnologías digitales ahora representan cerca del 4% de las emisiones mundiales de carbono, es decir, más que el transporte aéreo civil, y su impacto aumenta en un 8% al año. Por lo tanto, mientras que la amenaza del cambio climático nos lleva a apuntar a la reducción de las emisiones globales en los próximos años, las de la tecnología digital podrían duplicarse desde ahora hasta 2025 para alcanzar el 8% del total, ¡equivalente a la proporción actual de vehículos ligeros en el mundo!

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The Shift Project propuso un escenario inicial, el del escenario “sobriedad» para mostrar que es posible frenar el ímpetu de la tecnología digital sin cuestionar su principio subyacente. Si bien permite reducir el aumento del impacto de las tecnologías digitales en la tendencia mundial actual, este escenario no es suficiente para hacer que la transición digital sea compatible con los Acuerdos de París. Para alcanzar este objetivo, hecho no negociable por la emergencia climática, es vital cuestionar la forma en que hemos concebido la transición digital en las últimas décadas.

“El tráfico de datos sigue creciendo. Concretamente, este aumento supera el 25% anual”

El objetivo es aprovechar la tecnología digital, esencial para superar los desafíos de la crisis energética y climática, mediante la asignación eficiente de los recursos disponibles para nuestros sistemas. Este estudio tiene como objetivo abordar las preguntas planteadas por el razonamiento sobre la sobriedad digital hasta su implementación.

Evaluación global del consumo de energía de la tecnología digital

En la evaluación global del consumo de energía de la tecnología digital, la contribución debida a la fase de utilización de terminales, infraestructuras de red y centros de datos asciende al 55% (Figura 2). En otras palabras, el consumo de datos es responsable del impacto global de la mitad de la tecnología digital. Al tener en cuenta que el tráfico de datos en el mundo está creciendo en más del 25% anual (Cisco, 2018), es obvio el centrarse en los contenidos que transitan a través de las redes y en los usos que cubren. La evolución del volumen de datos impulsa el desarrollo de las infraestructuras que permiten su transmisión, lo que conduce a nuevos usos que, a su vez, se vuelve más codicioso para los datos, debido a esta nueva disponibilidad: es este automatismo de autoalimentación, es el modelo, que ahora gobierna la evolución de la revolución digital global.

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Entre estos contenidos, los vídeos representan el 80% del tráfico mundial y el 80% de su crecimiento en volumen (Cisco, 2018). Esto puede explicarse no solo por la multiplicación de los usos del video sino también por la naturaleza misma del medio. De hecho, el vídeo es un medio denso de información: en términos de volumen (10h de película HD corresponde a una mayor cantidad de datos que todos los artículos en inglés de Wikipedia). Tanto en términos de cantidad, como representativos de muchos fenómenos sociales, con respecto a cómo se usa, el video es sin duda la disciplina que más deberíamos estudiar para optimizar su uso y transmisión.

El planeta está cerca del colapso, y eso pone en serio peligro nuestra subsistencia, por ello es clave tomar conciencia del impacto de las tecnologías, como de nuestros hábitos en la degradación del medio ambiente y así tomar medidas urgentes. La ignorancia del progreso puede condenarnos a la autodestrucción.

Solo con conciencia social y ecológica podemos progresar adecuadamente.

¡Actuemos YA!

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