La vuelta al pueblo 2.0

El 55% de la población mundial vive en ciudades y se prevé, según un estudio de Naciones Unidas, que va a crecer un un 13% hasta 2050, llegando al 68%. Se ha pasado de 750 millones de habitantes en ciudades a los 4.300 millones que tiene en la actualidad.

En paralelo el mundo rural va descendiendo a medida que crece la población mundial y se crean “mega ciudades” con más de 10 millones de habitantes (actualmente hay 43), como Tokio (37 millones) o Nueva Delhi (29 millones).

Ante esta realidad, hay que tener en cuenta la contaminación que se genera en las grandes ciudades y su impacto negativo en el planeta. Según nuevos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), nueve de cada diez personas respiran aire con altos niveles de contaminantes. Las estimaciones actualizadas muestran que siete millones de personas mueren cada año por la contaminación del aire ambiente (de exteriores) y doméstico; es una cifra alarmante.

 

Concentración vs desertización, ¿por qué abandonamos la calidad de vida de los pueblos?

Esto nos sitúa en un escenario de máxima concentración de personas en ciudades y desertización del mundo rural. Y la pregunta es: ¿Por qué la gente se amontona en ciudades, abandonando la calidad de vida rural?

Quizás la respuesta se comprenda por las dificultades a las que se enfrenta una familia del mundo rural en no tener acceso a sanidad y educación de calidad a una distancia lógica y el acceso a servicios básicos y de ocio.

9 de cada 10 personas respiran aire con altos niveles de contaminantes

Teletrabajar-desde-el-puebloEsta pandemia nos está demostrando que se puede teletrabajar, estudiar a distancia e incluso relacionarnos a distancia. La telemedicina también nos permite ahorrarnos muchos desplazamientos médicos… Entonces, ¿por qué habitar en las ciudades como sardinas en lata? El tsunami tecnológico nos permite vivir con mucha calidad de vida y todos los servicios en cualquier pueblo del mundo, solo se necesita buena conexión a internet y todo un mundo de servicios digitales que nos permita trabajar, estudiar y ser atendidos médicamente en cualquier parte y en cualquier momento.

Para ello, las administraciones y los gobiernos tienen un papel fundamental que permita impulsar la conectividad y la regulación de los servicios de salud, educación y trabajo a distancia.

Tan solo el 57% de la población mundial está conectada a internet, con lo que podríamos afirmar que, en una pandemia como la actual, medio mundo está aislado.

España es uno de los países en el mundo con mayor conectividad, pero aún hoy el 6% de la población carece de acceso a Internet. En esta pandemia, en España hemos aumentado las horas de consumo de Internet en más de un 80% y es evidente que este cambio de hábitos ha venido para quedarse.

Es urgente un gran despliegue de esta tecnología y sus servicios asociados y un plan de repoblación rural que permita al ser humano volver a vivir de manera más espaciada, lógica y conectada no solo con la tecnología, sino también (y sobre todo) con el medio ambiente.

No es de extrañar que la población con mayor esperanza de vida de España sea Lanjarón en Granada (según la OMS) y yo deseo que, en los próximos años, haya un efecto péndulo y volvamos a repoblar nuestros maravillosos pueblos. Un mundo mejor es posible gracias a la tecnología.

Teletrabajar-desde-el-medio-rural

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