Una nueva Europa es posible: retos y oportunidades

El jueves pasado participé en el III congreso de Empresa Familiar Europeo en Lisboa  con una amplia representación empresarial e institucional europea. Para entender los grandes retos de Europa y su rol en un mundo globalizado y conectado, primero es importante que nos fijemos en algunos datos globales ciertamente preocupantes:

  • 1 niño muere de hambre cada 10 minutos
  • 800 millones de personas viven en desnutrición permanente
  • 200 millones de personas viven en la extrema pobreza
  • El 60% de la población vive con menos de 4$ al día
  • 500 millones de personas no tienen acceso a agua potable
  • 000 mueren cada año por beber agua contaminada
  • 900 millones de adultos sufren de sobrepeso
  • 123 millones de niños no saben leer ni escribir
  • 500 millones de personas no tienen acceso a la sanidad pública
  • 774 millones de personas son analfabetas
  • 500 millones de niños están sujetos a algún tipo de violencia
  • 7 Millones de personas mueren al año por la contaminación del aire
  • El 35% de las mujeres han experimentado violencia física o sexual
  • El 78% de la energía del mundo viene de fuentes no renovables.

Todos estos datos afectan también a Europa y los podríamos resumir en los grandes retos a los que tenemos que dar respuesta en las próximas décadas como son: ENERGÍA, POBREZA, SEGURIDAD, ALIMENTACIÓN, AGUA, EDUCACIÓN, SANIDAD y MEDIO AMBIENTE.

Para construir una nueva Europa es necesario actuar

Ante estos datos, tenemos la obligación de actuar, por varias razones:

  • Por caridad. Me consta que en la empresa familiar este valor está muy arraigado.
  • Por los agentes económicos. S&P anunció hace unas semanas que calificará a las empresas por su gestión ética, social y ambiental.
  • Por qué es negocio. Según un estudio de Forética realizado recientemente en España, perfectamente extrapolable a toda Europa, el 47% de los consumidores estaría dispuesto a dejar de comprar una marca o un servicio por problemas medioambientales o sociales.
  • Finalmente porque… ¡es posible! Gracias a las nuevas tecnologías disruptivas: Internet móvil, Ciberseguridad, Internet of Things, Cloud, Robótica, Vehículo autónomo, Genómica, Almacenamiento de energía, 3-D printing, Nanotecnología, Biotecnología y la Inteligencia Artificial

En muchas de estas tecnologías, Indra es ya un player destacado a nivel mundial y está ayudando a muchas compañías europeas y de todo el mundo a adaptarlas a su negocio.

Las tecnologías que más impactarán en la sociedad

Por daros algunos datos del impacto de estas tecnologías en nuestra sociedad, destacaría:

  • IOT. En 2020, el número de dispositivos conectados a internet excederán los 40 billones, lo que sin duda generará muchísimas oportunidad de negocio en el campo del IOT. También ayudará a personas y ciudadanos a tener mayor calidad de vida, gracias al Smartcities o smarthealth.
  • Las 3D Print, o mini fábricas portátiles (como me gusta llamarlas). Van a transformar toda la cadena de valor de muchas compañías industriales. Además, facilitará el acceso a productos en poblaciones del mundo de escasos recursos a costos muy reducidos.
  • AI (Inteligencia Artificial). En 2023 un ordenador alcanzará la capacidad de computación del cerebro humano y en 2045 del de toda la humanidad junta. Esto nos abre un sinfín de oportunidades en la gestión de la información (cloud) y su análisis (analytics) para la toma de decisiones. ¿Os imagináis el impacto que esto tendrá en campos como la enseñanza o la sanidad, sobre todo en países subdesarrollados?
  • Robótica. En 30 años el 47% de los puestos de trabajo podrán estar realizados por robots. Desde un operario de una fábrica, pasando por un médico, un abogado, un administrativo o un comercial. Será una oportunidad de negocio enorme y tendrá un impacto en la asistencia a personas seniors. También influirá en la medicina (ciberhumanos), generará un impacto en el paro en Europa, lo que requerirá de un cambio del modelo productivo y estilo de vida.

Los cambios que viviremos las próximas décadas son de tal magnitud y se producirán tan rápido, que todas las instituciones se verán obligadas a legislar para no generar grandes desajustes entre la new & old economy. Ya está ocurriendo en la economía colaborativa (P2P) y los casos Uber y Airbnb en Europa. Me parece relevante el “onlife manifestó”  publicado por la Comisión Europea, donde pretende empezar a establecer un marco de convivencia en este sentido.

Pero el principal reto para las compañías europeas familiares va a ser adaptarse a estos grandes cambios. Y tienen que hacerlo antes de que los nuevos competidores exponenciales que están llegando con tanta fuerza, les hagan perder valor o incluso desaparecer.

Las empresas familiares de Europa deben reconvertirse en organizaciones exponenciales

Una organización exponencial es aquella que se plantea el futuro y su crecimiento en exponencial no en porcentual. Nacen globales, apalancadas en nuevas tecnologías, con el respaldo de grandes fondos de inversión y con la ambición de cambiar el mundo. Una compañía del Fortune 500 de media tarda una media de 20 años para conseguir 1B$ de facturación. Google lo ha conseguido en ocho años, Facebook en seis, Tesla en cinco, Uber y Whatsapp en tres, Snapchat y Oculus en dos…

Estas nuevas organizaciones exponenciales están transformando todos los sectores. La pregunta es: ¿queremos adaptarnos a este nuevo entorno o seguir haciendo lo mismo que hemos hecho las últimas décadas?

Sin duda, es un gran reto para un modelo de negocio que se basa en la tradición y en la estabilidad. Pero teniendo en cuenta su gran impacto en nuestra economía es imperativo actuar. En España las empresas familiares crean el 67% del empleo privado, con un total de más de 6,58 millones de puestos de trabajo y son responsables del 57,1 del PIB del sector privado. Son las organizaciones con más volumen de facturación y creación de empleo a nivel global. Se estima que en la Unión Europea hay 17 millones de empresas que son familiares y que generan 100 millones de empleos.

El cambio generacional hará más tecnológicas a las organizaciones

Este hecho sin duda pone en peligro el modelo de estabilidad social y económica de Europa, ya que la mayoría de estos competidores vienen de fuera de nuestras fronteras. La única defensa posible es adaptar las empresas familiares al nuevo entorno tecnológico y digital. Sólo así podrán competir en igualdad de condiciones en términos de eficiencia y oferta de valor al consumidor.

Y una de esas primeras actuaciones ha de ser abordar el cambio generacional. Más de la mitad de las empresas (el 65% aproximadamente) está en pleno traspaso de la primera a la segunda generación. Suelen ser empresarios hechos a sí mismos que han vivido en un mundo analógico. Ni entienden la revolución tecnológica que estamos viviendo ni tiene sentido de urgencia para ellos, al no intuir el gran riesgo al que está exponiendo su organización.

La única solución posible es acelerar el traspaso generacional, para que las nuevas generaciones nativas digitales tengan más poder ejecutivo e impregnen de esta cultura a la empresa.

Es imperativo que la empresa familiar, tradicional, con alta aversión al riesgo y analógica, adquiera tamaño en un mundo global. Las nuevas tecnologías les ayudarán y harán posible que la guerra de mercado no sea terrible y desigual.

En conclusión, necesitamos tecnificar, digitalizar y hacer mucho más grandes a nuestras empresas familiares. De esta forma, podrán competir en un mundo global con los nuevos agentes disruptivos y de este modo, preservar los valores sociales y medioambientales que la mayoría de ellas protege y defiende por tradición.

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