¡Vienen los robots!

No hay una entrevista que me hagan sobre tecnología que no me pregunten por la robótica. Durante años, Hollywood nos ha advertido sobre el auge de los robots en nuestra vida cotidiana, sin embargo, la realidad es mucho más emocionante y sorprendente: los robots se están empezando a convertir en nuestros amigos, colegas, empleados y la base de nuestra fuerza laboral.

La inversión en capital riesgo en robótica creció un 50 % en 2021, sin señales de detenerse en 2022. Las inversiones se han quintuplicado en 5 años, aumentando a 5 mil millones de dólares en 2021 desde los 1 mil millones de dólares en 2016. Con tanta inversión, ha llegado el momento de que los empresarios visionarios aprovechen esta oportunidad y entiendan dónde está la tecnología hoy, dónde estará dentro de unos años y dónde están las oportunidades futuras.

Por citar algunos ejemplos, las carreras de camellos son una tradición centenaria en el Medio Oriente. Hace veinte años, los camellos eran montados por niños, los jinetes más livianos posibles, pero las lesiones y la muerte provocaron una protesta humanitaria. Entonces, tanto los Emiratos Árabes Unidos como Qatar prohibieron la práctica, reemplazando a los niños con un ocupante de silla de montar aún más liviano: el robot jockey. Hoy, en las carreras de camellos, los robots jinetes son la norma. Exactamente como los jockeys tradicionales, estos reemplazos robóticos se sientan en una silla de montar, conducen con las riendas y aguijonean con un látigo. Según un informe del Littler Workplace Policy Institute: “La robótica es la industria de más rápido crecimiento en el mundo, lista para convertirse en la más grande en la próxima década”. Es decir, los robots jinetes son solo el comienzo.

La creación del experto en robótica de la NASA, Paolo Pirjanian, cofundador de Embodied, Inc., va a dar mucho que hablar. Moxie es un pequeño robot con ojos grandes, con una cara virtual linda y dinámica, que conversa con los niños de una manera natural y real, convirtiéndose en un compañero personalizado para ellos. Puedes hablarle continuamente (en lugar de simplemente decir «Hola, Alexa»), y la inteligencia artificial sabe turnarse al conversar, lo que permite una conversación y una narración fluidas. Es importante destacar que Moxie no intenta ser demasiado humano o perfecto; de hecho, ahí es donde muchas otras empresas de robótica han fallado. En cambio, Moxie tiene un elemento clave similar al humano: comete errores y aprende. En lugar de un chatbot preconstruido completo, Moxie tiene una personalidad real y aprenderá en el transcurso de una interacción. Las nuevas interacciones «desbloquean» nuevos contenidos y comportamientos, involucrando aún más al niño de una manera orientada a objetivos.

Además de los robots fáciles de usar y similares a los humanos, también estoy viendo un progreso exponencial en la agilidad, la movilidad y la diversidad robótica, gracias a la nueva generación de sensores e impulsado por la inteligencia artificial. Hay una explosión en la robótica, con diseños de todos los tamaños, formas y modos de movilidad. Mucho de lo que pueden hacer los increíbles robots que caminan, vuelan, bailan y hablan de hoy en día es simplemente el resultado de una computación más barata, más rápida y más ubicua que impulsa la inteligencia artificial. La impresión 3D, que permite a los investigadores y técnicos diseñar, construir y probar piezas robóticas cada vez más rápido, también es un factor clave.

Festo, por ejemplo, ha creado un robot que vuela como un pájaro. Boston Dynamics, por otro lado, ahora fabrica robots que pueden escalar, gatear, saltar y brincar, y todo mientras transportan cargas pesadas (algunos bots pueden manejar más de cien kilogramos de peso). Sus robots incluso pueden bailar al ritmo de la música o desembalar cajas de la parte trasera de un camión de 18 ruedas.

Compañías increíbles como Chef Robotics, están poniendo robots a trabajar en la industria alimentaria. La Asociación Nacional de Restaurantes en USA informó que, en 2017, el 37 % de sus miembros mencionaron la contratación laboral como su principal desafío, frente al 15 % en 2015.

Los robots no se sindicalizan, no llegan tarde y no almuerzan, y pueden trabajar en una línea de montaje por unos pocos euros a la hora. Y como el salario mínimo no parará de crecer, se acerca un punto de cruce en el que los robots son simplemente más baratos y mejores para ciertos roles. De hecho, el mercado de robots industriales ha experimentado un crecimiento anual de dos dígitos desde 2013 y se espera que continúe a una CAGR del 12,3 % hasta 2026.

Un informe de 2017 del McKinsey Global Institute concluye que casi el 50% de las tareas realizadas por los empleados en el trabajo corren un alto riesgo de ser tomadas por computadoras (IA y robots). Entre estos se encuentran la recopilación y el procesamiento de datos, que representan el 51% de la actividad en las economías desarrolladas.

La empresa emergente dedicada específicamente a la robótica sigue creciendo, al mismo tiempo, el continuo crecimiento exponencial de la IA, la robótica y otras tecnologías, junto con nuestra mejor comprensión de la naturaleza humana, nos están trasladando a un mundo de verdaderos colegas y amigos robóticos.

Si eres un emprendedor ambicioso interesado en este campo y emocionado por el progreso que hemos logrado hasta ahora, no hay mejor momento que el presente para involucrarte en esta revolución.

Fuente: Peter Diamandis

Imagen: Moxie

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