El pensamiento positivo

Recién pasadas las elecciones al parlamento de mi querida Cataluña siento, con gran pesar y tristeza, que no avanzamos. Seguimos anquilosados en los mismos problemas y disputas de los últimos años y nuestra clase política sigue sin solucionarnos nada, mientras siguen empobreciéndonos.

Mientras mis compatriotas y familiares catalanes dedican un increíble esfuerzo y tiempo en ver si se separan de España, el mundo está viviendo una de las mayores revoluciones tecnológicas y sociales de la historia. Soy de la opinión de que, por encima de las ideologías y los sentimientos, está el progreso y el bien de la humanidad. Lo seres humanos tenemos la obligación de mejorar nuestra sociedad y el entorno, sin perjudicar a los demás.

Para contribuir al progreso humano, no basta con ser inteligente, ingenioso o bien conectado.  Todos estos son factores que desempeñan un papel importante, pero no son las verdaderas fuerzas motrices de la innovación disruptiva. Estimular el cambio positivo en el mundo también requiere ciertas mentalidades y maneras de pensar.

Aquí hay cuatro mentalidades que nos permitirán dejar una huella positiva en la humanidad, que espero nos inspiren para que pongamos el foco y la energía lo que de verdad importa.

 

Curiosidad y pensamiento crítico

Una de las tragedias de nuestro sistema educativo es que no nutre el sentimiento de asombro infantil con el que todos nacemos.  La curiosidad es un motor poderoso de nuevos conocimientos e innovación. Es mediante la canalización de un sentido infantil de temor sobre el mundo que realmente podemos imaginar algo aún mejor.

Eso se hace cuestionando cómo hacemos las cosas en el mundo de hoy en vez de aceptarlas como son.  A menudo son los niños los que cuestionan los aspectos fundamentales de nuestras sociedades modernas.  ¿Por qué tenemos dinero?  ¿Por qué vamos a la escuela?  ¿Por qué tenemos un gobierno?  Si se cultivan, estas preguntas pueden permitirnos plantear críticas inteligentes de nuestro mundo de hoy.

Por ejemplo, ¿son nuestros sistemas financieros globales la única y mejor manera de intercambiar transacciones?  ¿Es nuestro sistema de educación actual apto para el propósito?  ¿Cuál es la forma más justa de implementar una democracia?  Hacer preguntas –y preguntar las buenas– es la base del pensamiento crítico.

«Si las cosas no fallan, no estás innovando lo suficiente». Elon Musk

Se necesita una poderosa curiosidad, pensamiento crítico e imaginación para imaginar alternativas radicales a cómo hacemos las cosas en el mundo de hoy y luego ser inspirados a ejecutarlas.

 

Optimismo Inteligente

El optimismo inteligente es ser optimista sobre el futuro basado en la razón y la evidencia. Se trata no sólo de reconocer que nos enfrentamos a retos constantes, sino también de abarcar nuestro potencial como especie para resolverlos.

En los últimos 100 años, hemos visto un aumento del 100% en la esperanza de vida humana de promedio. Hemos aumentado enormemente nuestro acceso a bienes y servicios, información, educación, transporte y medios de comunicación.  El número de muertes debidas a la guerra ha experimentado un descenso significativo, etc…

Sin embargo, nuestros cerebros están diseñados para prestar desproporcionadamente atención a las malas noticias. Hay una ventaja evolutiva en estar alerta y hiperconsciente de las amenazas a las que nos enfrentamos. Los medios de comunicación y los políticos saben esto perfectamente… ¡De hecho, los estudios demuestran que las malas noticias superan con creces las buenas noticias en 17 veces!

Al igual que informamos sobre las noticias negativas importantes en el mundo, también debemos seguir destacando los logros de la humanidad. ¿Cómo pueden nuestros jóvenes crecer creyendo que pueden tener un impacto positivo en el mundo si las noticias están sugiriendo lo contrario? Como dijo Carl Sagan: «Por todos nuestros fracasos, a pesar de nuestras limitaciones y falibilidad, los seres humanos somos capaces de grandeza».

 

Arriesgarse

Crear un nuevo camino para la humanidad tiene un coste. Sin embargo, arrisgarse es una valiosa habilidad. No se trata sólo de hacer algo radical o «loco», sino más bien de abrazar la incertidumbre, salir de la zona de confort, y hacer algo que tenga sentido y sea trascendente para tu empresa o tu vida, incluso si las probabilidades no muy bajas.

Un aspecto crucial en la toma de riesgos es también abarcar el fracaso y redefinir los intentos fallidos como retrocesos temporales en lugar de ser el fin de nuestros sueños como lo conocemos.  En palabras de Elon Musk, «Si las cosas no fallan, no estás innovando lo suficiente».

 

Impacto positivo en el mundo

En última instancia, el objetivo es utilizar esta mentalidad como catalizador del progreso humano.  No se trata sólo de crear un producto o generar beneficios, sino también de resolver un problema y tener un impacto positivo en el planeta. El éxito no debería estar vinculada o la riqueza, sino al talento y a la capacidad de impactar positivamente en la vida de las personas.

Se trata de hacer las preguntas correctas, de ser inteligentemente optimista sobre el futuro, de asumir riesgos y de mantener una perspectiva disruptiva.

Deseo de corazón como catalán, español, europeo y ciudadano del Mundo, que el conflicto con mi amada Cataluña pase a un segundo plano y trabajemos todos juntos en construir una sociedad más unida y preparada para los retos del futuro. Se lo debemos a nuestros hijos.

 

Fuente: SingularHub

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